El monasterio benedictino de Sant Daniel es el resultado de las muchas reformas que ha sufrido al largo del tiempo la inicial iglesia románica del siglo XII. Posteriormente, en el siglo XIII se completó la iglesia con la incorporación de los altares de Santa María, San Gil, Santa Margarita y San Benito.
Encima de la planta de cruz griega del monasterio se levanta una cúpula en el centro. La fachada oeste del monasterio se amplió, y en el año 1453 se sustituyó la puerta que había por una de gótica. Los capiteles que hay en el claustro del siglo están decorados con motivos vegetales. Bajo el altar se encuentra una cripta que contenía el sarcófago con los restos de Sant Daniel que fueron traídos desde Arlés de Provenza. Este sarcófago en la actualidad se halla emplazado al fondo del crucero. Durante el siglo XVIII se restauró el ábside principal.
Las dependencias contiguas a la iglesia constan de la casa de la enfermería (1206), bodega, dormitorios para la comunidad, salas comunes, porches, la casa del clérigo; es decir, todo aquello necesario para la vida comunitaria.
Las últimas reformas del monasterio se llevaron a cabo en el año 1960 cuando se suprimieron los altares laterales y se restauró la iglesia.
Historia del Monasterio
El monasterio de Sant Daniel ha albergado una comunidad de monjas benedictinas durante los cerca de mil años de su historia.
Aunque inicialmente constaba sólo de una iglesia que pertenecía al obispo de Girona, en el año 1015 ésta fue vendida por el obispo Pedro a su hermana Ermesenda de Carcasota, condesa de Barcelona; ya que éste necesitaba dinero para la rehabilitación de la cubierta de la catedral prerrománica. A la muerte del conde Ramón Borrell, la condesa decidió construir allí un monasterio femenino. Ermesenda y el nuevo conde Berenguer Ramón I dieron a ésta los mismos derechos que al resto de sus propiedades. Desde aquel momento se instaló la comunidad de monjas con una abadesa al frente.
Durante los siglos XI, XII y XIII el monasterio se enriqueció con las dotes de las nuevas monjas y de las donaciones de la aristocracia de Girona. Asimismo, muchas de estas posesiones se perdieron con la desamortización de 1835. El monasterio también se mantuvo hasta el siglo XIX de las rentas que recaudaba un alguacil que lo administraba económicamente.
En el monasterio han vivido siempre entre diez y veinte monjas. La iglesia de Sant Daniel también era la parroquia donde oían misa y recibían los sacramentos a la veintena de familias que vivían en el valle durante los siglos XIV y XV.
En el monasterio se conserva un archivo con documentos que se remontan hasta el siglo XI.
